“Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?;
y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó.”
Recuerdo con cariño estos versos que mi padre recitaba. Creo que mis hermanos y yo se los saben de memoria.
Calderón de la Barca pubica esta obra de teatro en 1635, y debido al contexto histórico que se estaba viviendo, la obra es una lección de filosofía en forma de drama.
Por un lado, se concibe el universo de forma radicalmente opuesta a lo que se venía creyendo hasta ese momento, el sol es el centro y no la tierra (Helio centrismo)
Por otro la diferencia entre la visión luterana de predestinación del individuo en contra del libre albedrío cristiano.
Finalmente, es una época de barbarie colonizadora.
Teniendo estos aspectos en mente, vemos que “La vida es sueño” es una drama que nos habla de la privación de la libertad del salvajismo del hombre y de su redención.
Está dividida en tres jornadas o actos y nos presenta al Príncipe Segismundo que es encerrado porque el Rey teme que se cumpla una profecía que dice que su hijo le humillará y derrotará, y se encuentra con Rosaura a quien intenta matar.
En la segunda jornada, el rey libera a Segismundo para ver si e cumple la profecía y para ello drogan a Segismundo y lo llevan a un salón del palacio. Al despertar Segismundo confuso, se comporta como un salvaje, intentando violar a Rosaura y defenestrando a un criado.
Así el Rey vuelve a encerrar al príncipe quien se plantea la diferencia entre realidad y sueño (es aquí cuando plantea su famoso soliloquio “los sueños, sueños son”.
Por último, en la tercera jornada, aparece la liberación por parte del pueblo de Segismundo y el enfrentamiento con las tropas reales.
Los temas que se tratan en esta obra van desde el libre albedrío en contraposición del destino fijado, hasta la diferencia entre sueño y realidad, pasando por nuestra capacidad para controlar nuestros impulsos más salvajes según nuestras circunstancias.
Y tú, ¿qué opinas, la vida es sueño?