“El ascenso de Endymion”. Dan Simmons

“Hacer el amor con la única persona que merece ese amor es una de las pocas retribuciones absolutas de la condición humana, y compensa todo el dolor, la pérdida, la torpeza, la soledad, la idiotez, las concesiones y la ineptitud que acompañan esa condición”

Publicada en 1989, es la cuarta y última entrega de la saga Hyperion. Debo reconocer que la saga (excepto el primer libro) me ha costado mucho, en parte porque me parece que Dan Simmons o bien se queda en descripciones que se alargan demasiado o bien incorpora tantos tecnicismos como conceptos de diversas ciencias, decenas de mundos y razas que salen de su imaginación…. todo hace que la lectura en ocasiones sea complicada y cueste más meterse en la trama.

Sin embargo, hay que reconocer el mérito que tiene esta saga, Dan Simmons ha creado un universo tal que daría para muchos más libros. Quizás ese ha sido uno de los grandes problemas, abarcar tantos personajes, tantos mundos, que muchos se han quedado sin elaborar.

Esta novela se divide en tres partes, siendo la segunda desde mi punto de vista algo “tostón”. Nos volvemos a encontrar con Aenea y Raúl, personajes que por otro lado, no han despertado mi empatía tal y como sucediera con los primeros peregrinos. Además aparecen muchos otros personajes cuyas historias en algunos casos, quedan cojas.

Si tuviera que definir en dos palabras este cuarto libro, sería amor y espiritualidad. De eso es de lo que trata esta novela. Paralelismos obvios aparte (Aenea y Jesucristo comparten demasiados puntos en común), la religión y la espiritualidad se enfocan de una forma original, mezclados con los tintes morales y filosóficos que hacen replantearte muchas cuestiones.

Lo mejor sin duda es ese ramalazo filosófico que envuelve todas las páginas y lo peor… para mí el propio Raúl… no he conectado con este personaje y siendo uno de los pilares de la novela ya os podéis imaginar lo que me costaba avanzar. De hecho, la historia la cuenta el propio Raúl…

El final para mí fue bastante previsible, pero por lo que he leído en otros blogs, hay personas que se sorprendieron y amaron más la novela por su cierre.

Si tuviera que recomendarla diría que sí, especialmente el primer libro.

“Invisible”. Eloy Moreno.

“Nadie le ve, nadie le mira a poco, nadie se da cuenta de que hay una vida que se va difuminando lentamente”.

Publicada en 2018 he devorado este libro en tres días, se lee muy fácil y te engancha desde el principio (y eso que todavía sigo con la cuatrilogía de Dan Simmons…sí, aún…).

Del argumento no se puede decir mucho, porque el libro se desarrolla poco a poco, juega con el desconcierto inicial del lector que no sabe qué está pasando. Así que si no lo has leído, te recomiendo que lo hagas antes de que te lo destripen.

Como comentaba, se lee de forma sencilla, puesto que va dirigido tanto hacia el mundo adulto como a adolescentes, por lo que su lenguaje es coloquial y tiene la habilidad de ir al grano incluso en las disertaciones más profundas.

Es el único libro que me he leído de este autor, a quien he añadido a mi lista de lectura para probar con otro libro (tengo “el regalo” así que ya os contaré)

Sin duda lo recomiendo.

“La llamada de Cthulhu y otros relatos” H. P. Lovecraft

“Después de millones y millones de años el impresionante Cthulhu era libre otra vez”

Aprovechando que mi hermana me pidió que le comprara un libro bilingüe en un puesto de la feria y que dejó a mi elección el título, compré este título con la esperanza de poder leerlo en un par de días. Y así ha sido.

El libro que compré contiene los relatos de “la llamada de Cthulhu”, “la ciudad sin nombre”, “Polaris”, “Dagon” y “los gatos de Ulthar” .

El relato que abre el libro y que le da nombre, fue publicado en 1928 y es uno de los más conocidos de este autor. Forma parte de los Mitos de Cthulhu que conforman trece relatos (entre ellos dos de los que ya hablé en una entrada anterior: “en las montañas de la locura”y “los sueños de la casa de la bruja”).

La historia no presenta a Francis Wayland Thurston, (aunque su nombre nunca lo dicen en el relato) quien encuentra entre las cosas de su tío-abuelo fallecido unos informes y manuscritos, así como un bajorrelieve que le llaman la atención y que supuso una obsesión para su tío.

En estos manuscritos se hacía referencia al culto de Cthulhu, una criatura que no es de este mundo, y que lleva esperando a que le liberen desde hace millones de años.

A través de diversos casos relacionados con el mito, Lovecraft consigue engancharte y transmitir ese terror cósmico ante lo desconocido, lo que puede estar aguardando su momento en los confines de los mares (o de la tierra).

Esto es algo que queda patente en “la cuidad sin nombre”, que también pertenece a los Mitos de Cthulhu.

Lovecraft es para leer con calma, saboreando su narrativa y dejándote contagiar por el terror tan cuidadosamente transmitido.

Por cierto, “Dagon” y “los gatos de Ulthar” me han fascinado.

“Temblor”. Rosa Montero.

“Porque el temor exige un conocimiento previo de la pérdida, la memoria de antiguas desgracias, y la muchacha estaba ahora tan ocupada por una ilimitada voluntad de presente que no cabían en ella los recuerdos.”

Publicado en 1990, es el primer libro que leo de esta autora y lo he disfrutado mucho. Rosa Montero nos propone un mundo ficticio en el que una bruma está devorando todo a su paso. Esta bruma no es otra cosa que el olvido. Así mientras que el mundo se apaga lentamente, los humanos son cada vez más estériles y con una sociedad envejecida y agotada, esperan la llegada de esa muerte bajo los preceptos opresores de la Ley creados por el Culto del Cristal.

Agua Fría tiene doce años y está preparándose para ser sacerdotisa del Culto del Cristal y deberá emprender un viaje hacia la madurez y el libre pensamiento. Deberá enfrentarse a duras decisiones y comprender de dónde proviene su civilización y si hay algo que pueda hacer para parar esa bruma que amenaza con devastar el mundo.

Me he leído este libro en dos días y aunque el final me ha parecido un poco flojo, me ha enganchado desde el principio.

“En las montañas de la locura y otros relatos”. H. P. Lovecraft.

“Ya debiera estar endurecido a estas alturas, pero ciertas experiencias y suposiciones hieren demasiado hondamente para cicatrizar y dejan la memoria tan sensibilizada que los recuerdos nos hacen volver a vivir el pasado horror”

Ayer finalicé esta novela publicada en 1936, en la que aparecen tres relatos, el primero que da nombre al libro, “la Casa Maldita” y “los sueños de la Casa de la Bruja”.

Tenía muchas ganas de leer algo de Lovecraft, el llamado “Maestro del terror cósmico”, ya que no me había atrevido hasta ahora y siempre me lo proponía cada vez que he jugado a un juego de mesa basado en sus relatos.

Bien, pues este año, con el calorcito en el ambiente, me he sumergido en la expedición que realiza un grupo de hombres a la Antártida y he descubierto con ellos el horror que allí habita. El relato es todo Lovecraft, con múltiples referencias a otros de sus libros que incluye de forma tan natural que hace que se te olvide que todo es ficción (ciencia ficción para ser más exactos). Las páginas van avanzando lentamente, envolviéndote en un clima que pocos autores saben crear, siendo muy similar a su (y mi) admirado Edgar Allan Poe, a quien también nombra en varias ocasiones.

La Antártida está inspirada en las pinturas de Nicholas Roerich y las ilustraciones de Gustave Doré y el miedo que describe Lovecraft parece nacer de su propia hipersensibilidad al frío.

El siguiente relato, “la Casa Maldita” fue publicado en 1937 , y nos traslada a una casa embrujada que obsesiona a un joven ya su tío. Todos los que en ella han vivido han enfermado y muerto. Así, deciden pasar la noche en la casa y descubren que el horror que allí habita es mayor de lo que suponía.

El último relato “los sueños de la Casa de la Bruja”, publicado en 1933, me ha enganchado y mantenido en vilo hasta el final. Nos presenta a Walter Gilman, un joven estudiante de matemáticas decide alquilar una habitación en la casa donde habitó una vieja hechicera cuya habilidad, entre otras, era cruzar dimensiones. Este relato va creciendo en intensidad hasta legar a un desenlace que pone los pelos de punta.

Quizá Lovecraft no es para todos los públicos, y el universo que ha creado puede parecer cada vez más lejano para las nuevas generaciones. Pero sin duda he descubierto un autor que pasará a formar parte de mis favoritos.

“La mosca”. George Langelaan

 “—¿Sabes si las moscas viven mucho tiempo?”

Publicada en 1962, al principio desconocía que la famosa película de David Cronenberg estaba basada en este libro. Una de mis películas favoritas (me encanta Jeff Goldbloom) es la que dio forma al guión, aunque no es fiel al relato que nos ocupa hoy (creo que existe otra película que si que lo es)

El protagonista es el científico Robert Browing, quien trabaja en un experimento de teletransportación. Al principio, las pruebas que realiza con objetos tienen pequeños fallos (por ejemplo, las letras aparecen al revés) y las que realiza con su gatito hace que éste explote.

Poco a poco va perfeccionando el invento hasta que, ya preparado para la prueba definitiva, el uso en humanos, decide probarlo él. La mala suerte hace que entre una mosca en una de las cabinas, por lo que Robert se intercambia la cabeza y un brazo con el insecto. Intentando volver a su aspecto original, Robert fracasa al dar caza al insecto (que tiene su cabeza y brazo en el pequeño cuerpo) .

El libro es un pequeño relato que te pone los pelos de punta. Muy recomendable.

“Muerte de un viajante” Arthur Miller.

” El mundo es como una ostra, hay que abrirlo y cuesta trabajo, pero tumbado no se consigue”

Publicada en 1949, esta obra teatral es magistral.

Un ejemplo y una crítica hacia un sistema que nos hace darlo todo para progresar, tener éxito (el gran sueño americano es el hilo conductor de esta obra, pero actualmente también ocurre a nivel europeo) . Una visión tan realista y feroz de la vida empresarial para la que sólo somos números, sin importar si somos buenos o no.

En España decimos que nadie es imprescindible (ni aunque lo sea). Tras una vida consagrada al trabajo y creyéndose que sus jefes le tenían en gran estima, Willy Loman está pasando por una mala racha. Las cosas en su trabajo están cambiando así como el estilo de vida y compra de una sociedad que se renace día a día.

Él ,tras una vida de esfuerzo y sacrificio, ha conseguido casarse, tener dos hijos y una hipoteca. Renunciando a sueños. Y ahora necesita ayuda para adaptarse a los nuevos vientos que llegan .

Se siente viejo y cansado, y lo peor es que parece no encontrar su lugar en su empresa. El pasado aparece incluso en forma de fantasmas, y poco a poco le atormenta.

La realidad choca de bruces con la fantasía que tenía en su mente, que había transformado en parte de sí. Cuando lo que crees que eres no es el reflejo de tu yo, te hundes hasta el fondo.

La familia no sabe cómo apoyarle, porque vivía en esa fantasía compartida. Expectativas parentales y maritales que no se cumplen y que te hacen sentir un fracasado. Y el fracaso va comiendo terreno en Willy.

Una obra que no envejece, que te encoje el corazón y deja una sensación muy intensa de desazón.