“Llena tus ojos de asombro -dijo- vive como s fueras a caer muerto en diez segundos. Ve el mundo. Es más fantástico que cualquier sueño hecho o pagado en las fábricas”.
El título de esta novela publicada en 1953, hace referencia a la temperatura a la que se inflama y arde el papel.
En una sociedad distópica en la que los bomberos no apagan fuegos sino que los provocan haciendo arder los libros para que nadie tenga acceso a ellos. Son los llamados “guardianes de la felicidad”. Esta novela es un homenaje a la literatura, cómo forma parte de nuestra sociedad y nos permite reflexionar e interpretar La realidad desde un punto de vista analítico y no conformista.
El protagonista Guy Montag es uno de estos bomberos, que un día conoce a una mujer que le abre los ojos a lo que está ocurriendo. Se da cuenta, entonces, de que está viviendo una vida irreal, ni siquiera recuerda cómo conoció a su esposa Mildred, ni la última vez que conversó con ella.
Todo está controlado y pensado para que no exista conciencia de individuo. La televisión muestra publicidad machacona y programas vacíos de contenido cultural as veinticuatro horas del día. Se consigue una sociedad en la que todos son felices, y para ello nada debe mostrar otro tipo de emociones o indicios de crítica.
Cuando Montag se plantea si no será una error quemar los libros y decide leerlos a escondidas, su mente se expande pero su vida se complica. Hasta el punto de ponerse a descubierto y ser perseguido.
Este planteamiento de una sociedad eternamente feliz se puede aplicar a nuestra sociedad actual, tal y como comenté en la entrada del libro “Un mundo feliz”. Hoy en día, estamos en una sociedad en la que vendemos vidas artificiales , “postureos” fotográficos de una vida idílica (todos, incluida yo caemos en algún momento en estas píldoras de narcisismo), textos, camisetas y tazas con frases optimistas, para alegrarte el día… Sin comentar a la cantidad de medicamentos psiquiátricos que si bien son muy necesarios, en ocasiones se recetan alegremente para situaciones de la vida en las que hay que permitirse aceptar las emociones desagradables (que no negativas).
Sería conveniente que las nuevas generaciones se planteen una relectura de estos libros que nos muestran el camino hacia donde nos dirigimos. Es posible que nosotros estemos perdidos pero ellos se merecen un futuro mejor.