“Eran lugares inhóspitos en los cuales se amontonaban multitud de casas bajas desperdigadas, como si hubiesen sido lanzadas con un cubilete de dados, y una mayoría de construcciones improvisadas;…”
Recién publicada, ya que tan solo hace una semana que fue su presentación, es la segunda novela de Andrés de Mingo.
Pero antes de comentar la trama, viajemos a 1831, cuando se descubrió en Uig, Escocia, un conjunto de piezas de ajedrez de marfil de morsa. El descubrimiento constaba, entre otras de 78 piezas de ajedrez que acabaron dispersas hasta que se repartieron entre el Museo Británico y el Escocés. Y como curiosidad, el ajedrez mágico de Harry Potter y la piedra filosofal, está basado en el de Lewis.
Siglo XIX, abandonamos Escocia y nos encontramos en las calles de Madrid. Unas calles repletas de hambruna, ladrones, prostitutas y gente que intenta buscarse la vida (y salvarla) entre las tabernas que, según cuentan, escondían tantos secretos como los que acudían a emborracharse.
La trama nos presenta a Jules Guimard quien se propone hacerse con un berserker, una de las torres de este ajedrez de marfil, pero no será una tarea fácil. La pequeña Ana, será otra de las protagonistas, a quien veremos crecer y madurar por la fuerza. Y por supuesto, Madrid.
Los personajes están muy bien definidos, con sus luces y sombras como en la vida real. Su estilo narrativo nos sumerge entre las calles, con expresiones y descripciones castizas, que nos hace oler a vino y gallinejas mientras pasamos sus hojas.
Venganza, ajedrez, aventura… un libro muy completo que te engancha desde la primera página.

