«Para Dios, no existe el cero«
Esta novela publicada en 1956 y una de mis favoritas, comienza presentándonos a Scott Carey, un hombre que mide tan sólo dos centímetros ya que está menguando cada día más.
Mezclando sus recuerdos y la progresión de su estatura, esta novela nos hace conectar con su agonía y no puedes abandonarla hasta su genial final.
Aunque la novela más conocida de Richard Mathenson sea «Soy leyenda», para mí, «el hombre menguante» es una genialidad.
Te la recomiendo, al igual que la película de 1957, una maravilla cuyos efectos fueron un despliegue de creatividad.