“Tres hombres en una barca (por no mencionar al perro)”. Jerome K. Jerome.

“Sabía que el hígado no me funcionaba porque acababa de leer un prospecto de píldoras hepáticas donde se detallaban los diversos síntomas que permiten reconocer el mal funcionamiento del hígado. Yo los tenía todos.”

Publicada en 1889, no logro recordar quien me recomendó leer esta novela. Típico humor inglés y con el mérito de que según The Guardian  sea una de las cien mejores novelas de todos los tiempos,, y que según  Esquire es una de las tres novelas más divertidas de todos los tiempos.

El caso es que esta novela no empezó siendo humorística, sino que su autor se dejó llevar, y así logró realizar una trama ligera, en la que narrada en primera persona, acompañamos a Jerome y a sus tres amigos (uno de ellos es un perro) a cual más hipocondríaco, quienes deciden embarcarse en un viaje por el Támesis.

Los tres hombres son disparatados y dan lugar a situaciones tan disparatadas como ellos. El perro es el más cuerdo en esa barca.

Para reírse y disfrutar.

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“Amor se escribe sin hache” Enrique Jardiel Poncela.

“¿Tiene importancia el día de mañana? No, porque aún no ha llegado. ¿Tiene importancia el día de ayer? No, porque ha pasado ya. Pero el día de hoy, que es importantísimo, ya que se escribe con hache.”

Publicada en 1931, mi tía me recomendó esta novela que me encantó, me hizo reír y disfrutar con una edición que se caía a trozos, ya que era antiquísima.

Su autor se describe con las siguientes palabras: “Mi esqueleto está proporcionado: doce grados menos proporcionado que Apolo y veinticinco grados más proporcionado que Quasimodo”, así que os podéis hacer una idea del tono de la trama.

Como ya hiciera Cervantes, Poncela desea con esta novela “ir contra las novelas de amor en serio a través de una novela de amor en broma , a´si que nos presenta a una pareja, Elías Pérez-Seltz, llamado Zambombo, y a Lady Sylvia Brums. El primero un hombre que cree en el amor, la segunda una mujer infiel a su marido y a la que le gusta estar con los hombres.

El humor es constante en el libro por lo que recomiendo leerlo a sorbitos, para disfrutarlo y no cansarse.

“Psychokillers. Anatomía del asesino en serie.” Jesús Palacios.

“… los crímenes aparentemente sin motivo del psychokiller también responden a motivaciones humanas, aunque éstas sean psicológicas y oscuras, en lugar de materiales y evidentes.”

Publicada en 1998, este libro pertenece a mi etapa de estudiante universitaria. Cuando mi profesor de criminología nos encandiló a la mayoría de la clase, con sus ponencias tan amenas y fascinantes que nos hacían creer que estábamos en un episodio de CSI.

Este libro es un ensayo acerca de algunos de los asesinos en serie que despertaron tanto el rechazo (en su más oscuro sentido e intensidad) como la fascinación de algunas personas hacia ellos (recordemos que muchos de estos psicópatas que estaban entre rejas recibían cartas de amor de “fans” que querían estar con ellos)

Un recorrido histórico y social que pone la carne de gallina y hace que mires de reojillo a tu vecino.

“Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. Pablo Neruda.

 “Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.”

Publicado en 1924, este poemario es el más conocido del poeta chileno Pablo Neruda, que creó con tan solo 19 años de edad.

Tal y como describe en el título, se compone de veinte poemas cuya temática es el mor ya que no llevan título, y el último llamado “una canción desesperada”.

Leí y releí este poemario mil veces, junto con otros poetas, en mi etapa poética. El que más me gusta precisamente es el último, “una canción desesperada” :

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. 
El río anuda al mar su lamento obstinado. 

Abandonado como los muelles en el alba. 
Es la hora de partir, oh abandonado! 

Sobre mi corazón llueven frías corolas. 
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos! 

En ti se acumularon las guerras y los vuelos. 
De ti alzaron las alas los pájaros del canto. 

Todo te lo tragaste, como la lejanía. 
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio! 

Era la alegre hora del asalto y el beso. 
La hora del estupor que ardía como un faro. 

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego, 
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio! 

En la infancia de niebla mi alma alada y herida. 
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! 

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo. 
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio! 

Hice retroceder la muralla de sombra, 
anduve más allá del deseo y del acto. 

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí, 
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto. 

Como un vaso albergaste la infinita ternura, 
y el infinito olvido te trizó como a un vaso. 

Era la negra, negra soledad de las islas, 
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos. 

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta. 
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro. 

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme 
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos! 

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto, 
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido. 

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas, 
aún los racimos arden picoteados de pájaros. 

Oh la boca mordida, oh los besados miembros, 
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados. 

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo 
en que nos anudamos y nos desesperamos. 

Y la ternura, leve como el agua y la harina. 
Y la palabra apenas comenzada en los labios. 

Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo, 
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio! 

Oh, sentina de escombros, en ti todo caía, 
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron! 

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste. 
De pie como un marino en la proa de un barco. 

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes. 
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo. 

Pálido buzo ciego, desventurado hondero, 
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! 

Es la hora de partir, la dura y fría hora 
que la noche sujeta a todo horario. 

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. 
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros. 

Abandonado como los muelles en el alba. 
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos. 

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo. 

Es la hora de partir. Oh abandonado!


“Un antropólogo en Marte”. Oliver Sacks.

“Son éstas las narraciones de siete metamorfosis provocadas por el azar neurológico, metamorfosis que han dado como resultado estados alternativos del ser, no menos humanos por ser tan distintos.”

Publicado en 1995 y en la misma línea que “el hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, Oliver Sacks nos presenta siete casos de pacientes con alguna dificultad neurológica que choca con alguna de sus señas de identidad. Por ejemplo ,el caso de un cirujano que presenta tics y compulsiones que desaparecen milagrosamente cuando opera o pilota su aeroplano. O el del pintor que debido a un accidente de coche deja de ver el color.

Son casos muy interesantes a los que sigue una reflexión acerca de la identidad humana. El título del libro es cómo se siente un chico con autismo quien logra conectar mejor con los animales pero con las personas dice sentirse “como un antropólogo en Marte”.

Para Oliver Sacks, no se trata tanto de buscar una cura, ya que la mayoría de estas afecciones no la tiene, sino de enseñar a los pacientes a vivir con síntomas que en ocasiones son tan estrambóticos que dificultan la sociabilidad.

Realmente interesante.

“El mundo en tus manos”. Elsa Punset.

Estar solo no es lo mismo que sentirse solo. Estar solo puede ser una experiencia que disfrutes e incluso que necesites. Sentirse solo es un sentimiento que afecta a nuestra relaciones”

Publicado en 2014, parte de la premisa de que somos seres sociales, que desde el nacimiento necesitamos y buscamos a los demás y por esa razón estamos programados para hacerlo.

A través de capítulos sencillos de leer en los que nos habla del apego, de la relación cerebro emoción, del mundo hiperconectado pero con falsas relaciones sociales, de la necesidad del movimiento… y con dinámicas y recomendaciones que podemos poner en práctica para que desde el principio, podamos conectar con los demás.

Como he comentado en otras ocasiones soy una seguidora de Esa Punset, por lo que no soy muy objetiva, pero si que recomendaría este libro.

Ya sabes “no es magia, es inteligencia emocional”.

“Los ochenta son nuestros”. Ana Diosdado.

“Claro. Las consecuencias de matar a alguien, aunque sea un drogadicto de mierda como el Barbas pueden ser incómodas, ¿verdad?”.

Estrenada en 1988 esta obra de teatro es especial para mí. La representamos cuando estudié COU, mi primera y única obra de teatro que realicé y de la que guardo un emotivo recuerdo. Los ensayos, las risasl los nervios y mi disfonía el día que la representamos (en un pase matutino y otro de tarde)…

La trama nos presenta a un grupo de chicos que están celebrando una Nochevieja, poco a poco se nos van desvelando las preocupaciones propias de los adolescentes así como sorprendentes revelaciones que van a marcar un punto de inflexión en la vida de estos chicos. Cada personaje está dotado de una personalidad propia y se lee fácilmente.

Esta obra de teatro es atemporal, puede ser perfectamente trasladada a la juventud actual.

Representarla fue una experiencia inolvidable.